Cuentos y Leyendas
Ciudad amazónica, enclavada en el Nor Oriente del Perú, Moyobamba, así como todos los pueblos de la selva tiene muchos cuentos y leyendas,
los mismos que se han seguido transmitiendo de generación en
generación a través de los relatos verbales.
Muchos son los cuentos que enriquecen el folklore de este ubérrimo lugar,
entre los que destacan:
- El Chullachaqui, o demonio del monte, que engaña a las
personas especialmente a los cazadores presentándose convertido
en algún animal.
- El Tunchi, o alma en pena, que divaga por las calles y huertas
de la ciudad, emitiendo silbidos cuando falta algunas días para
que fallezca alguna persona.
- El Yacu Mama, o madre del agua, en la creencia que todas las aguas
tenían madre y que era un horrible monstruo con formas de
serpiente gigantesca dotada de una gran cabeza y boca igualmente enorme
lo que le facilitaba a satisfacer su extremada voracidad.
- El Sitio Pesado, que es una narración de la presencia de
diablos en algunos lugares sobre todos barrancos, que hacen su
aparición bajo una serie de formas y figuras sorprendiendo al
solitario transeúnte, produciendo miedo y terror.
- Machacuyacu, quebrada al fondo de las pampas de Fachín que
tributas sus aguas al Río Mayo, cuya creencia popular se
gráfica en que una burra era la madre de dicha quebrada, que
aumentaba de tamaño al ser montada por un grupo de traviesos
niños con la pretensión de sumergirlos en el agua y llevarlos
a su palacio debajo del agua.
- La Runa Mula, que viene a ser la mujer casada que tiene relaciones
sentimentales con el Cura. Ésta en las noches de los martes y los
viernes toma forma de una blanca y hermosa mula, la misma que es montada
por un pequeño jinete con látigo en la mano. Cuando
éste llegaba a la casa de la mujer, ella se revolcaba por el suelo
y al instante quedaba convertida en mula.
- La Lamparilla, que era un esqueleto de hombre que lleva a la altura
del pecho, en el mismo sitio del corazón una lámpara semejante
a ese órgano y con una llama azul.
- La Mina de Sal, cuyo relato refiere la presencia de una viejecita
haraposa que al ser rechazada por unas panaderas, tuvo que alejarse
más al fondo de las montañas; dicha viejecita resultó
ser la Madre de la Sal, que por lo mismo alejó más
las minas, y cuando los pobladores cotidianamente se fueron en afán
de extraer la sal, se encontraron con la sorpresa que dichas minas
habían desaparecido del lugar conocido, encontrándolo
más al fondo de las montañas.
Estos y otros relatos bajo la modalidad de cuentos enrequecen el folklore
selvático moyobambino, y que son contadas en cualquier circunstancia.
Entre las leyendas destacan:
- La leyenda del Ayay Maman, que relata el abandono de dos
niños en la selva que perdieron a la mamá, y la madrasta en
convenio con el papá toman esta terrible determinación de
llevar a dichos niños a la montaña simulando un paseo,
y los dejaron a la suerte. Dichos niños se convirtieron en pajaritos
y en una noche de luna salieron de la montaña alzando vuelo se
pozaron en el techo de la casa de la madastra y tristemente emitieron su
canto: Ayay Maman, Huischuhuarca, que quiere decir:
Nuestra madre ha muerto y nos abandonaron.
- La leyenda del Hombre de Piedra, que representa a un hombre desnudo
en el afán de ocultarse el sexo con las manos. Este ídolo
está sin cabeza, se dice que le cortaron los conquistadores
españoles en la creencia de que interiormente era hueco y se
encontraba lleno de oro.
Está ubicado a la vera del antiguo camino de herradura que
conducía de Moyobamba al distrito de Calzada, a un costado del Morro.
- La leyenda del Morro de Angaíza, en cuyo relato se indica
de la existencia del Gran Reino de Angaíza, en las montañas
de la cordillera azul, por las alturas del Río Mayo. Se decía
que este reino alberga riquezas de oro y plata reluciente al reflejo del
sol y que también desaparecía si alguién iba en su
busca, que el reino estaba gobernado por el monarco Curi Runa
(indio de oro), el cual vivía en un suntuoso palacio y vestía
traje de oro para las grandes festividades del reino.
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