Estampas Típicas
Muchas son las estampas que con el correr del tiempo están pasando al
archivo de los recuerdos, y es necesario rememorar por constituir grandes
valores culturales que en determinada época se practicaba cotidianamente.
Cabe mencionar:
La Sombrerera
Es decir la mujer que tejía durante todo el día las fibras de la
paja toquilla, confeccionando elegantes sombreros, sentada en un rincón
de la humilde casita, con su mirada atenta, la que al mismo tiempo
también iba tejiendo sus ilusiones.
El Leñatero
Vigoroso, de estatura mediana, el torso hercúleo, firme el paso,
la mirada penetrante, de poco hablar, el leñatero es hombre de
personalidad definida y de recio carácter, con su vigor inagotable,
cada día arranca a los montes el elemento necesario: la leña
para combustible de los hogares y luego de conseguir su preciosa carga, con
ella sobre las espaldas firmes y fuertes, viene a la ciudad donde la realiza,
llevando con su producto el sustento para los suyos.
La Aguajera
Sencilla, modesta pero alegre se desliza por las apacibles calles moyobambinas
la vendedora de aguaje, llevando sobre la cabeza con extraordinario equilibrio
sobre la mágica Umallina, una bandeja con ricos y carnudos
aguajes, para luego ubicarse en una de las esquinas de las calles de Moyobamba
e iniciar su venta y así llevar el sustento a su hogar.
La Aguatera
Mujer erguida, de mirada dulce y llena de embrujo, de ojos vivaces con la
sonrisa a flor de labio, con sus senos túrgidos, con su corazón
nido de cándidor amores, lleva en la erguida cabeza su cántaro
sobre la prosaica umallina, ya en las horas en que el sol envía
su luz potente, así como en esos lujosos amaneceres de la selva.
El Chacarero
Hombre de humilde condición que con toda fe y voluntud vive dedicado
a su trabajo de campo. Es el pequeño productor que su labor cotidiana
de cultivar la tierra lo hace siempre con la sonrisa en los labios.
Es el soldado más necesario, que armado de sus herraduras labra la
tierra para hacer la guerra más noble contra el hambre cuando triunfante
saca el grano que la pródiga tierra le brinda.
La Lanta Tipina
Fiesta familiar de ancestro, en honor al corte del primer pelo de niño,
apadrinado por varias personas. Pero ese entonces, se acondicionaba
convenientemente la fina cabellera de los niños en pequeños
moñitos, los mismos que al ser cortados, las personas adquirían
el compromiso de compadrazgo y a la vez tenían que depositar un
regalo pecuniario en el plato que sobra la mesa se colocaba para dichos fines.
Luego continuaba la fiesta con mucho derroche popular.
El Responso
Que se practica el día de los difuntos el dos de noviembre de todos los
años. En la creencia popular, a la primera palabra que pronuncia el
cura en el cementerio, todas las almas alzan vuelo hacia el cielo, es decir:
regresan a su lugar de origen.
Los responsos se cobraban de dos maneras: el hablado y el cantado.
El primero costaba un poco menos y el segndo costaba más; ello era a
pedido del solicitante y el sacerdote incansablemente celebraba los responsos
a las almas que alguna vez tenían presencia material en este mundo
terrenal.
El Convite
Especie de trabajo colectivo practicado especialmente por los agricultores,
ya sea para acarreo de madera, de cañas o para realizar algún
trabajo. El esta estampa se refleja la solidaridad del hombre de selva con sus
amigos o familiares, pues su trabajo no es remunerado, solamente a cambio de un
suculento desayno, puesto que esta labor se realizan generalmente a tempranas
horas de la mañana, o sea en ayunas.
La Juncia
Fiesta nupcial con caracteristicas netamente populares, donde los familiares
e invitados de los novios participan de una verdadera fiesta familiar,
con la peculiar música de acordeón, bastante bebidas y comidas
durante todo el día, hasta avanzadas horas de la madrugada.
Aparte podemos citar otras estampas no menos importantes como:
Los altares, la sabadora, la vaca loca, el cañabravero, el chapanero,
la chaspada, la serenata, entre otros que enriquecen nuestro folklore
selvático regional.
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